Mundo ficciónIniciar sesiónJULIA RODRÍGUEZ
Llegué a la oficina y vi las más de 40 llamadas perdidas de Santiago. Mientras mi cerebro buscaba buenas razones para regresarle la llamada, hasta que volvió a llamar.
—Me acosté con una mujer… —fue lo primero que dijo. No un: buenos días, esposa amada. No un: déjame explicarte por qué no llegué a la casa a dormir.
—Ajá







