MATTHEW GRAYSON
Julia movió su mirada desde la sábana enroscada en el cuerpo de Sharon, hasta mi torso desnudo y la cama revuelta. Una sonrisa rígida se dibujó en su rostro antes de golpear mi pecho con los papeles que sostenía.
—Lo siento… solo quería entregar esto. —Retrocedió viendo todo de nuevo—. No los interrumpo más.
De esa manera dio media vuelta y salió de la habitación.
—¡Julia! —grité su nombre y me asomé por el pasillo, sin entender muy bien lo que había pasado. Dejé caer al piso el