MATTHEW GRAYSON
—Claro que es hijo de mi esposo, ¿cree que fui infiel o algo así? —preguntó Julia aferrándose a su celular, luchando con ambas manos para quitármelo, hasta que por fin cedí.
La imagen de ese niño ya la tenía grabada a fuego en mi memoria. Sus ojos azules, que ni su esposo ni ella tenían, pero que yo veía cada mañana al verme al espejo. Mi corazón dio un latido doloroso y controlé mis ganas de llevarme la mano al pecho.
—¿Está bien? —inquirió al notar mi semblante y se inclinó