JULIA RODRÍGUEZ
Durante el camino de regreso a casa, estuvimos en silencio. Me llegó una notificación al teléfono, era un correo de Carl. No lo abrí, pero supuse que era el informe del problema. Decidí poner boca abajo el celular, la noche sería larga.
—Gracias por ir corriendo… y dejar a Mateo con tus padres —dije en cuanto el auto se detuvo frente a la enorme casa de mis suegros.
—Supuse que no querrías que Mateo y Matthew se vieran —contestó Santiago con media sonrisa y posó su mano en mi