Mundo de ficçãoIniciar sessãoJULIA RODRÍGUEZ
—¿Nos vamos? —preguntó Lily con ese tono venenoso antes de subirse al asiento del copiloto.
—Oye… ese es el lugar de mi esposa —sentenció Santiago con el ceño fruncido, pero lo detuve, tomando a Mateo de sus brazos.
—Tengo que cuidar a mi bebé







