MATTHEW GRAYSON
La vi, caminaba hacia mí, con su hermoso vestido de novia, blanco, algo arrugado, pero… su sonrisa, ¡Dios! ¡Qué sonrisa! Parecía iluminar todo a mi alrededor. Mi estómago se encogió y mi corazón se aceleró. Me hacía sentir especial, me hacía sentir vivo.
Era ella… era… Julia.
Julia.
Abrí los ojos con el corazón agitado, la imagen de ella se comenzaba a desvanecer, engullida por la oscuridad, al igual que su nombre, lo había pronunciado, lo tenía en la punta de la lengua, pero