JULIA RODRÍGUEZ
El paso de los días fue proporcional al tamaño de mi vientre, que crecía cada vez más.
Mientras Santiago dividía su tiempo entre su trabajo y sus amantes, yo también lo dividía entre mis proyectos de programación y mis pinturas. Poco a poco y con ayuda de la familia Castañeda había empezado como una consultora, siendo recomendada por ellos para poder resolver problemas grandes en empresas igual de grandes.
¿Quién diría que había una línea muy delgada entre narcotraficantes pel