LILIANA CASTILLO
Estaba lista desde antes que comenzara la reunión, pude ver como uno a uno llegaban con sus sonrisas amplias. Unos parecían incómodos y otros simplemente se derretían halagando a Carmen y a Rafael, felicitándolos como si los pobrecitos hubieran sufrido tanto y ahora por fin podían ser felices.
Todos estaban del lado de Carmen, les gustara o no, porque inclinaban la balanza hacia quien tenía poder y esa era ella. Comencé a vagar por la casa, fingiendo nerviosismo, escabulléndom