JULIA RODRÍGUEZ
Mi suegra me había dicho que le diera una segunda oportunidad, y su historia con el padre de Santiago, ese soldado de corazón de oro, había sido muy alentadora, hasta que recordé que Matt no era ese hombre, Matt no fue alguien que me amara y perdiera. Eso cambiaba mucho las cosas, y entre más hablaba con él, más me llenaba de rabia, por haber sido tan tonta en el pasado.
—No te daré esos diez minutos, no te daré ni uno más —sentencie guiada por mi odio—. No quiero volver a sabe