ALEX GARCÍA
Y esa fue la primera vez que vi a Santiago, quien era en verdad. Un hombre triste, perdido, al borde de la depresión, que sonreía todos los días, que se mostraba arrogante, fuerte y que nada lo hería. Solo era una máscara que de seguro comenzó a usar cuando mi amiga lo traicionó. Ella lo humilló y se burló de él frente a su gente, lo cual solo podía significar una cosa, que uno de los dos terminaría muerto. No puedes faltarle el respeto a un mafioso y esperar tener una vida larga. E