Navidad con los niños del orfanato p2. Esperanzas…
¡Qué hombre más terco! Señor, ¡¿Qué hice para merecer esto?!
Miro de reojo al cincuentón que va manejado a mi lado y la rabia bulle en mí.
«Señor, perdóname por pecar, pero este hombre me saca de mis casillas»
—De verdad eres un ser imposible de tratar, James O’Connor.
—Me lo han dicho infinidad de veces, pero gracias por recordármelo, Her… ma…ni…TA—«Pendejo»
—No tienes para que ser tan sarcástico, James. Manuel nos está escuchando y no es buen