Feliz de estar junto a ti, mi cielo.
Por Adam Scott
¿Podía ser el hombre más feliz del mundo con solo mirar esos ojos marrones cada mañana al despertar? Por supuesto, no necesitaba nada en el mundo más que a ella y a todo lo que conlleva estar juntos.
Este año había sido complejo, lleno de altos y bajos, pero no me quejaba, mis hijos eran felices, mis nietos crecían con salud y confianza y la vida me enseñaba cada vez más que las decisiones que tomé fueron las correctas.
Raya para la suma, solo