Un concierto muy especial p1
Por Rocío Arismendi
—¡Qué me parta un rayo! Juro que nunca más vuelvo a tomar ese Rompope que hace Glorita— bufo en mi cama con una resaca de la puta madre después de todo el alcohol que bebí en esa casa.
Me encontraba en mi departamento y por suerte no tenía que ir a trabajar, gracias a mi queridísimo jefe, James O’Connor.
En definitiva, me había quedado más del tiempo presupuestado con ellos, no me quise ir porque no podía dejar a la deriva ese barco y las chicas