Mundo ficciónIniciar sesiónRegresar a casa en vísperas de Navidad tuvo un sabor agridulce. El aire de mi ciudad natal se sentía distinto, más denso, cargado de recuerdos de los que había estado huyendo.
Samantha fue a recogerme al aeropuerto. El abrazo que me dio al verme salir por la puerta de desembarque fue cálido, real, lleno de esa complicidad que solo nosotras entendíamos. Pero mi cuerpo y mi mente pedían otra cosa con urgencia: silencio. El ruido de los motores y el peso de las despedidas me tenían agot






