Fue en una discoteca.En ese viaje.Había tomado dos cervezas.No suelo tomar, así que sentía el calor subiendo por mi cuello y las mejillas encendidas. La cabeza me pesaba un poco, una nube dulce que me hacia todo un poco más lento. Luciano me observaba como si pudiera leer mis pensamientos.—Estás roja —dijo, rozando mi brazo—. Vamos al parqueadero un momento, necesitas aire.Asentí sin pensar demasiado.En la barra, antes de salir, pidió una botella de agua.La abrió por mí.—Toma —me la extendió—. Despacio.Ese tipo de detalles… me desarmaban. Me hacían sentir que, por primera vez alguien estaba a cargo de que yo estuviera bien.Afuera, el aire de la noche era una bofetada fría.—¿Te duelen los pies? —preguntó, mirando mis estiletos—. Vamos al carro, te los quitas un rato.Era pasada la medianoche.Y yo… obedecí.Me abrió la puerta del copiloto.Me senté, todavía tomando agua, mientras él se inclinaba frente a mí para quitarme los zapatos.Sus manos eran firmes, seguras.Luego em
Leer más