Decidí darle una pausa a la lista.
Me detuve en el número 17 cuando entendí algo que ninguna cita efímera iba a enseñarme: si yo no podía poner en palabras lo que me faltaba por dentro… nadie más iba a poder dármelo.
¿Buscaba amor? ¿Libertad? ¿Seguridad? ¿O solo un cuerpo que me distrajera de mi propia sombra?
A mis casi veintitrés años, diecisiete hombres parecían demasiado… y, al mismo tiempo, no eran suficientes. La idea de llegar al número 21 me aterraba.
No por la cifra en sí, sino por lo