Mundo de ficçãoIniciar sessãoSteffi conoce a Adriel en un encuentro casual en la playa. La atracción que sienten es mutua e inevitable, esa noche ambos conocen un amor intenso que jamás creyeron encontrar. Pero, el destino les tiene preparado una ingrata sorpresa. Él es el novio de su hermana y ella tendrá que luchar con su corazón para evitar ese sinfín de emociones que le provoca el tenerlo cerca. La traición y ese fuerte deseo de ceder ante la pasión que ambos han despertado con ese primer beso, han abierto las puertas a un secreto compartido del que anhelan escapar. ¿Qué podría salir mal en esta lucha por no dejarse llevar por el corazón?
Ler maisSiempre he pensado que el amor es una pérdida de tiempo que me aleja de mis objetivos; mis estudios y el sueño de entrar a la universidad. No voy a negar que me gustan los chicos, sobre todos los galanes de telenovelas que lastimosamente no existen en la vida real, pero que te hacen estremecer y arrancar los más grandes suspiros de amor. En fin, pueden decir que soy una de esas chicas despreocupadas por la ausencia de cupido en su vida, que viven al máximo el día a día, tiene muchos amigos y siempre ha creído que el amor es secundario.
Hasta que en el campamento de año nuevo lo conocí ¡Carajo! El maldito cupido me flechó y mi mundo perfecto sin chicos se vino abajo, me enamoré a primera vista de un completo extraño y ¡Vaya que tipo! Un galán de esos de novelas que todos quisieran conocer. Se llama Adriel y es todo lo que busco en el hombre de mis sueños, no solo es guapo, con un cuerpazo de esos que te dejan babeando, tiene una gran personalidad y unos ojos marrones tan bonitos que junto a esa sonrisa de niño te dejan hipnotizada.Pero existe uno que otro problema, tiene veinticinco y estoy más que segura que no es soltero; lo peor que pude hacer es besarlo y enamorarme entre sus labios ¡Sí, sé que estuvo mal! Es una de esas jugarretas que te da la vida y piensas que puedes mentir y hacer lo que se te da la gana con un chico atractivo que invitas a tu campamento para pasar bien un rato olvidándote del mundo, porque crees que jamás lo volverás a ver.Sin embargo, el verdadero problema surge cuando el misterioso novio de mi hermana llega a casa para cenar y al fin formalizar su noviazgo virtual de algunos años. Karol se ha encargado de mantenerlo en secreto como el mayor de sus tesoros, sin nombre, ni rostro que ponerle a su famoso novio recién graduado en medicina. Eso no me preocupó, ni me quitó el sueño, pues los líos de amores me resbalan. Pero si tan solo la hubiese persuadido, estoy segura de que me hubiese evitado el tremendo golpe que recibiría al conocerlo.Cuando bajé para la cena, mi padre me llevó para presentarme a mi cuñadito y cuando se voltea ¡Oh Dios mío! Era mi Adriel, mi ángel, mi adonis, el papacito con esos labios de fuego que saboreé la noche anterior.“¡trágame mundo!” grité en mi interior al verlo.
Palidecí sorprendida, todo mi cuerpo tembló, pero traté de disimular con una sonrisa, aunque definitivamente él entró en shock y se notó. Ya durante la cena nos miramos un par de veces y soporté ciertos roces desagradables, el verlo con mi hermana estaba fastidiándome, sin duda ese maldito sentimiento llamado amor, estaba floreciendo despertando mis celos involuntarios, como cuando se besaron no pude evitar fruncir el ceño y voltear la cara, fue un movimiento irreflexivo que mamá lo tomó como desagrado al amor. Más me dice con dulzura que algún día yo estaré igual porque el amor es bonito e inevitable y no solo una pérdida de tiempo como creía.Entonces mi linda hermanita intentando ser graciosa, me delata otra vez.— Es que aún no ha nacido el chico que roce sus labios. —se burla.Adriel me mira y sonríe con picardía ¡Obvio! Quiso suponer que fue el primero, aunque no tenía como probarlo. Pero, eso no es el mayor de mis problemas, lo es, el que me guste demasiado y no solo tengo que verlo en casa, también en la academia.A finales del año pasado habían anunciado que este ciclo un maestro nuevo se uniría al grupo, un profesor de matemáticas.¡Qué carajos! ¿Por qué, acaso no hay más profesores en el mundo? Porque el maldito destino sigue persiguiéndome, haciendo esta casualidad un verdadero tormento.Tal vez si en la cena hubiese puesto más atención, quizás habría conectado su llegada, su nuevo trabajo que no era como médico por ese año y que era muy bueno en matemáticas. Aunque siendo sincera jamás se me habría ocurrido pensar que, de todas las academias del mundo, tendría que ir a la mía.¿Qué puedo hacer?Después de un reconfortantesueñito, entramos a casa a eso de las diez de la mañana, la familia nos recibía con un gran desayuno, nuestros padres platicaba de lo más amigable y me hizo sentir tan bien, parece que congenian y se llevaran de maravilla, veo a mi alrededor y me doy cuenta de que tengo una gran familia, mis amigos son mis hermanos locos y despistados que ríen como si estuviesen en una escuela de payasos y lo más importante de todo, es que ahoraKarolestá feliz, parece que al fin ha encontrado a su alma gemela y lo sé porque puedo ver esa misma luz radiante en los ojos de Sergio. Aunque están saliendo, pero el que lo haya presentado a toda la familia como su pretendiente ya es un paso importarme.Y si hablamos de las inesperadas historias de amor, sin duda la de ellos es la mejor. Semanas después del día en la playa. Una noche mientrasKarol
Sin duda fue una noche inesperada, llena de emociones y sorpresas grandes, como queAdrise uniera al grupo de locos de mis amigos que se lanzaron desnudos a las aguas heladasen la madrugada.¡Oh mi Dios! No quiero describir lo que vieron mis ojitos porque mi piel se pone chinita, chinita, mi corazón se acelera y exploto en largo e incontenibles suspiros. Sin duda una anécdota para la historia familiar, si agregamos que las chicas y yo les escondimos la ropa y los obligamos a correr desnudos varios metros hasta sus autos,porquenuestras risas delataban la pequeña travesura. — ¿Y nuestra ropa? —gritan los chicos buscandosus prendasen el auto deAdriel. —Vengan por ella, papacitos. —Grita Claudia señalando a la camioneta de Sandro. —Les gusta el espectáculo ¿Verdad? —Grita Luca a lo lejos. —Queremos ver más—gritaKarolmeneando la camisa de Sergio en alto.—D
SteffiA las siete de la noche mis amigos estuvieron en la puerta de mi casa para llevarme a la fiesta de mis sueños, ellos como siempre se veían muy emocionado, por no decir que felices. No sé si fue mi enorme tristeza lo que me hacía desencajar en ese grupo alegre. Me despedí de mis padres y subo a la camioneta de Sandro. Como es costumbre durante el recorrido hay música que acompaña nuestras locas ocurrencias y de repente una balada triste se cola entre el repertorio haciendo que todos guarden silencio.— Querecontrainoportuno eres Sandro — se molesta Luca.— Lo sientoSteffi. Voy a pasarla —expresa, Sandroun poco avergonzado.— ¡No! Déjala, no pasa nada ¿Por qué&nb
SteffiHan pasado tres meses desde que lo vi en el hospital por última vez, no me ha llamado, ni me ha enviado un mensaje de texto, supongo que aún está molesto conmigo. Yo también lo estaría si hubiese hecho lo que le hice ¡Quéestúpida fui! Renuncié a su amor así porque sí; no se merecía eso, yo tampoco.¿En qué pensaba? Pues, en queKarol, estaba sufriendo, creí que alejarme de él era necesario para que se sintiera mejor y ya no me odiara. No pensé en mí, ni en lo queAdrielestaba viviendo en esos momentos, no quise ver que ese día también fue el peor de su vida.Lo amo y cada minuto que transcurre es un verdadero martirio, sufro tanto, solo dios sabe cuánto duele, pensar en él, cuanto duele amanecer y anochecer sin un mensaje suyo, sin una llamada inesperada, s





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