Capítulo 45 —La promesaMauro y Vera cruzaron el umbral e inmediatamente él la tomó del brazo con fuerza, estampándola contra la madera de la puerta. Sin darle tiempo a reaccionar, la capturó en un beso desesperado y apasionado, mientras sus manos recorrían su cuerpo de forma frenética, buscando acortar cualquier distancia entre los dos.De pronto, Vera puso las manos sobre el pecho de Mauro y lo empujó con firmeza, separándolo de golpe. Se pasó el dorso de la mano por los labios, limpiándose la boca mientras una sonrisa maliciosa se dibujaba en su rostro. Mauro la miró, completamente sorprendido y descolocado por la interrupción.Antes de que él pudiera decir algo, ella avanzó un paso, enganchó los dedos en el cinturón de él y tiró con fuerza, arrastrándolo tras de sí hasta la zona del sofá. Vera se dejó caer sobre los cojines, pero no soltó el agarre; volvió a jalar del cuero hasta tener a Mauro parado justo en frente, dominado por la situación.Sin desviar la mirada de sus ojos ni u
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