Capítulo 51 —A casaMauro no rompió el papel.Sus dedos se cerraron sobre la copia parcial del expediente de Tomás con tanta fuerza que el borde se arrugó, pero no lo destruyó.La hermana Clara miraba a Mauro con preocupación. Jorge, que había llegado minutos antes con dos hombres más, permanecía a un lado, atento a cualquier orden. Nadie hablaba demasiado alto. A pocos metros, en el aula, Tomás seguía con sus lápices, sin entender del todo por qué los adultos parecían caminar sobre vidrio.Mauro levantó la mirada. Ya no estaba solo enojado, estaba furioso.—Quiero cerrados todos los accesos secundarios —dijo—. Que revisen las cámaras del ala lateral, del portón, del patio y del muro trasero. Nadie entra ni sale sin identificarse dos veces. Jorge, llama a nuestros abogados. Quiero bloqueado cualquier movimiento sobre el expediente de Tomás. Cualquier consulta, cualquier solicitud, cualquier nombre que haya tocado esto.Jorge asintió.—Ya estoy en eso.—No, no estás “en eso”. Lo quiero
Leer más