Capítulo 49 —La causa familiar
Larrea había pedido que Vera fuera sola.
Lo hizo con la misma delicadeza con la que todo en él parecía estar dicho: una nota formal, tono amable, una frase sobre la conveniencia de “conversar sin presencias intimidantes que pudieran incomodar al equipo de trabajo”. No mencionó a Mauro por nombre. No hacía falta. La insinuación era tan clara como el anillo negro que llevaba en la mano.
Por eso, cuando Vera apareció en la fundación tomada del brazo de su esposo, Larr