Capítulo 47 — La marca
El beso lento con el que Vera selló aquella promesa no tuvo nada que ver con los besos anteriores.
No fue una provocación. No fue una batalla. Tampoco una forma de distraerlo para no escuchar más. Fue apenas eso: una manera silenciosa de quedarse un poco más cerca, aunque entre los dos acabara de abrirse casi un año lleno de preguntas.
Mauro la recibió sin apuro.
Sus manos siguieron en el rostro de ella, los pulgares quietos sobre sus mejillas, como si todavía estuviera mi