Al llegar al comedor, Jack y Olivia ya los esperaban tomados de la mano, manteniendo la farsa. Leonel deslizó la silla con elegancia para que Jenny se sentara; sin embargo, bajo la mesa, se libraba una guerra.Para sostener el engaño, Jack acariciaba la mano de Olivia que reposaba sobre el mantel. Ella, en represalia, comenzó a darle pisotones bajo la mesa. Jack hizo un gesto de dolor, pero al notar la mirada escrutadora de Leonel, se enderezó de inmediato.Jenny los observaba, confundida. Qué rara pareja, pensó, casi siempre están lanzándose miradas extrañas o haciendo gestos inusuales cuando están juntos.De pronto, Cristóbal, uno de los hombres de confianza de Leonel, se acercó a la mesa. Para mantener las apariencias, miró a Jack y a Olivia y saludó con cortesía:—Hola, padres, ¿qué tal? Buenas noches.Cristóbal le dedicó una mirada rápida a Leonel que lo hizo tensarse; reconocía esa señal: algo requería su presencia inmediata. Como el mafioso que era, Leonel respondió con un leve
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