Cuando Jenny entró en el baño y cerró la puerta, se despojó de su ropa y se metió bajo el chorro de agua caliente. La calidez del agua no lograba calmar el torbellino en su interior.
—¿Qué debo hacer? Es mi primera vez... nunca tuve novio, nunca me entregué a nadie. ¿Cómo debo actuar? —se preguntó, mientras tallaba su piel con jabón, sintiéndose más vulnerable que nunca.
Después de terminar, se envolvió en una toalla y se dirigió hacia el vestidor, cerrando la puerta tras de sí para buscar