Al llegar al comedor, Jack y Olivia ya los esperaban tomados de la mano, manteniendo la farsa. Leonel deslizó la silla con elegancia para que Jenny se sentara; sin embargo, bajo la mesa, se libraba una guerra.
Para sostener el engaño, Jack acariciaba la mano de Olivia que reposaba sobre el mantel. Ella, en represalia, comenzó a darle pisotones bajo la mesa. Jack hizo un gesto de dolor, pero al notar la mirada escrutadora de Leonel, se enderezó de inmediato.
Jenny los observaba, confundida. Qué