Después de desayunar, Jenny se dirigió a su recámara, sintiéndose extrañamente agotada. Leonel la siguió, cerrando la puerta tras ellos con una parsimonia que hizo que el aire en la habitación se volviera denso.
—Jenny, ¿te pasa algo? —preguntó él, acercándose con esa falsa preocupación que dominaba a la perfección.
Ella se dejó caer en el borde de la cama, soltando un suspiro de dolor.
—Me duele el cuerpo... creo que es por lo de anoche.
Leonel arqueó una ceja, acercándose a la mesa de