La atmósfera en el comedor se relajó cuando Jack y Olivia se pusieron en pie, rompiendo la tensión emocional que había quedado flotando en el aire.
—Bueno, nos retiramos a nuestra recámara —anunció Jack, manteniendo la compostura—. Disfruten del hogar como si estuvieran en casa. Buenas noches, que descansen.
(¡Al fin!), pensaron ambos al unísono, sintiendo cómo sus músculos se relajaban tras horas de caminar sobre cáscaras de huevo.
Leonel, por su parte, se puso en pie con una parquedad q