El sol se desplomaba en el horizonte, tiñendo el cielo de un naranja cobrizo mientras la camioneta entraba en la propiedad. Jenny, con el rostro pegado al cristal, soltó un suspiro ahogado. No era una simple casa; era una declaración de poder. La hacienda se alzaba imponente, una pieza de arquitectura neoclásica moderna con pilastras que desafiaban el cielo y ventanales que reflejaban el ocaso. A su lado, un helipuerto privado con un jet aguardando y, al otro extremo, un salón de eventos de dob