La mañana recibió a Jenny con una luminosidad que parecía reflejar el estado de su corazón. Tras una noche en vela, dominada por recuerdos intensos y un deseo que apenas empezaba a comprender, despertó con una chispa de esperanza. Mientras la luz del sol se filtraba por su ventana, acariciándole el rostro, una sonrisa involuntaria se dibujó en sus labios al recordar el roce de los labios de Leonel.Es real. No fue un sueño», pensó, sintiendo un escalofrío placentero recorrer su espalda.Con una energía nueva, se alistó con premura. Bajó las escaleras tarareando, esperando encontrar la paz de un desayuno tranquilo, pero la casa se sentía inusualmente silenciosa. Al llegar al comedor, la ausencia de sus padres le resultó extraña. Caminó hacia la sala, convencida de que los encontraría allí, pero el vacío la recibió una vez más.Sin embargo, al acercarse al ala donde se encontraba el despacho de su padre, un murmullo tenso captó su atención. Jenny se detuvo en seco, ocultándose instintiv
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