Victoria no entendió de inmediato dónde estaba.Al principio creyó que soñaba, porque todo tenía esa textura extraña de las cosas que no obedecen del todo a la realidad. La luz era demasiado suave, los colores parecían lavados por el tiempo y las voces llegaban desde distintos lugares, como si alguien hubiera abierto varias puertas dentro de su memoria y todas hablaran al mismo tiempo.Escuchó una risa infantil, luego vio un jardín.No era Londres ni París. Tampoco la mansión Montenegro como la recordaba de adulta. Era otra casa, otra tarde, otro tiempo donde su vestido se movía alrededor de sus rodillas y sus zapatos estaban manchados de lodo.Victoria miró sus manos pequeñas, entonces entendió que no estaba viendo cualquier sueño.Estaba recordando.—¡Victoria, espera! —gritó una voz de niño.Ella giró y vio a Adrián corriendo detrás de ella con el cabello despeinado y una expresión seria que no combinaba con su edad. Ella era menor, pero eso no parecía importarle, porque él la segu
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