La pregunta la hizo quedarse quieta más tiempo del necesario, porque aunque la respuesta legal era una, emocionalmente no sabía dónde colocar un matrimonio que la mantenía casada, separada, en proceso de divorcio y abandonada en un aeropuerto.—Casada —dijo al fin.La enfermera asintió sin juzgar y continuó con las preguntas de rutina. Le preguntó su edad, si había comido bien, si había dormido, si tomaba algún medicamento, si tenía antecedentes médicos importantes o si había presentado mareo antes del desmayo.Victoria respondió como pudo.—Solo he estado cansada.—El cansancio puede influir, pero vamos a hacer algunos exámenes para descartar cualquier cosa.Victoria frunció apenas el ceño.—¿A qué se refiere con cualquier cosa?La enfermera la miró con una calma profesional.—A varias posibilidades, señora. Deshidratación, anemia, baja presión… y también necesitamos descartar un posible embarazo.Victoria dejó de respirar por un segundo.—¿Embarazo?La palabra salió apenas audible y
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