La pregunta la hizo quedarse quieta más tiempo del necesario, porque aunque la respuesta legal era una, emocionalmente no sabía dónde colocar un matrimonio que la mantenía casada, separada, en proceso de divorcio y abandonada en un aeropuerto.
—Casada —dijo al fin.
La enfermera asintió sin juzgar y continuó con las preguntas de rutina. Le preguntó su edad, si había comido bien, si había dormido, si tomaba algún medicamento, si tenía antecedentes médicos importantes o si había presentado mareo a