La habitación desapareció.Un segundo antes estaba frente a Lila, contemplando su vientre exhausto y escuchando su respiración quebrada; al siguiente, todo cuanto conocía se abrió ante mí para mostrarme una vida que jamás llegaría a vivir.La vi a ella.Adulta, radiante, mía por un destino que, cruelmente, me había sido revelado demasiado tarde.No hicieron falta palabras. En un solo instante contemplé lo que habría sido el resto de nuestra existencia, su mano entrelazada con la mía, su risa llenando los años que siempre había creído vacíos, nuestros dragones y a su loba surcando juntos los cielos y aquella felicidad absoluta que solo una criatura destinada puede despertar en otra.Sentí lo que significaba pertenecerle.Sentí a Narek rendirse ante su presencia, no por debilidad, sino por la paz inmensa de haber encontrado finalmente aquello que había esperado durante toda su existencia. El alma de nuestra compañera era la más inocente, pura y angelical que jamás hubiéramos percibido, u
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