Tan pronto como dejamos atrás la fortaleza, el aire pareció distinto.El bosque se abrió frente a nosotros con su respiración húmeda, viva, salvaje, y por un instante pensé que mi cuerpo iba a caer de rodillas. No por debilidad. No porque no pudiera seguir caminando. Sino porque una parte de mí había esperado demasiado tiempo para volver a sentir aquella libertad junto a él.Roy no dijo nada al principio.Caminó a mi lado unos pasos, como si temiera que cualquier movimiento demasiado rápido me hiciera desaparecer. Como si todavía no terminara de creer que yo estaba allí, fuera de la fortaleza, con él.Entonces se detuvo.—Cinthia.Mi nombre en su boca me rompió algo por dentro.No pude girarme de inmediato. Si lo hacía, si veía sus ojos, tal vez ya no sería capaz de decir lo que tenía que decir. Tal vez me permitiría olvidar por unas horas que todo lo que acabábamos de recuperar ya venía marcado por una despedida.Roy no me dio opción.Me tomó del brazo con cuidado, me hizo volver haci
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