Capítulo 46 —Cuentas pendientesEl ambiente en la habitación se había suavizado, aunque no lo suficiente para borrar la cautela de Ivanka. Aylin y Román, con esa habilidad innata de quienes dominan el espacio, habían logrado convertir la clínica en un rincón casi acogedor, pero Dante conocía bien la mirada de Ivanka. Sus hombros, aún tensos, y la forma en que sus ojos seguían analizando cada movimiento de Román, delataban que necesitaba salir de ahí. La fragilidad de la joven, ese miedo que intentaba ocultar, le dolía a Dante más que sus propias heridas.Dante, sintiendo el peso de la incomodidad de la joven, rompió el hilo de la charla familiar, forzando una sonrisa que apenas le alcanzó para suavizar sus facciones.—Ivanka —la llamó suavemente, atrayendo su atención—. Estás agotada. Ha sido un día demasiado largo y este lugar no es precisamente el sitio más cómodo para descansar. ¿Quieres que le pida a Matías que te lleve de regreso al departamento? Necesitas dormir en una cama, lejo
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