Capítulo 51 —La frontera del dolorDante estaba sentado a la mesa, con la impaciencia grabada en cada facción de su rostro. Llevaba días intentando acortar la distancia, pero Ivanka se había convertido en una fortaleza inexpugnable.—Ya basta —dijo Dante, dejando caer los cubiertos sobre la mesa con un sonido seco—. Llevamos días así. Me esquivas, te tensas si te rozo y cada vez que intento acercarme, te alejas como si fuera a quemarte. Hablamos de esto, Ivanka. Acordamos que no había compromisos, que esto era nuestro, pero esto no es vida. ¿Qué demonios pasa? ¿Hice algo? ¿Es un castigo?Ella no desvió la mirada. Se mantuvo impasible, aunque sus manos, al buscar la tablet, revelaban una urgencia.—No es un castigo, Dante. Es una realidad. Tu cuerpo está destrozado, lleno de suturas que apenas están cerrando. Si nos movemos, si te fuerzo, vas a abrirte en canal. No seré la causa de tu retroceso.Dante soltó una carcajada cargada de sarcasmo. Se puso en pie, ignorando la punzada de dolor
Leer más