Capítulo 36 —Líneas cruzadasComer pizza de pepperoni directo del cartón, tirados en mitad de los inmensos sillones de cuero del salón, terminó de demoler la última barrera de hielo en el penthouse. Dante se había despojado por completo del traje de líder imperturbable. Vistiendo solo los boxer negos, con los pies descalzos sobre la mesa ratona y una porción en la mano, comenzó a relatar con una ironía descarada el rotundo fracaso como chef de Ivanka, replicando con gestos ridículos la cara de sufrimiento que había hecho al intentar tragarse el Syrniki salado solo por no quedar como un grosero.Sus ocurrencias, rápidas y cargadas de un humor negro que ella no le conocía, lograron el verdadero milagro de la noche. Ivanka lo miró y, de pronto, soltó una carcajada libre, sonora y limpia.El eco de su propia risa reverberó en el techo alto, y la joven se congeló un segundo, llevándose una mano a la boca, asombrada de sí misma. Hacía años, casi una vida entera, que no emitía un sonido tan p
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