Llegó el día de la cena en la mansión Villarreal. Miranda estaba nerviosa por todo lo que podía suceder. Candy, al notar su inquietud, intentó calmarla.—No puedes llegar tan nerviosa. Olvídate por un momento de lo que pasó aquella noche —le dijo con una sonrisa tranquilizadora.Miranda la miró con gratitud.—Gracias por todos estos años de amistad… y por estar aquí con nosotros.Thiago, emocionado por la salida, corría de un lado a otro mientras esperaba. En ese momento, llegó el chófer por ellos. Antes de despedirse, Candy le deseó suerte.Miranda subió al auto junto a su hijo, pero durante todo el trayecto no dejó de pensar en aquella noche que había cambiado su vida.Al llegar a la enorme mansión Villarreal, se inclinó hacia Thiago y le habló con dulzura:—Compórtate bien, mi amor. Estamos en la casa de mi jefe.Respiró profundamente antes de tocar el timbre. Segundos después, una elegante sirvienta abrió la puerta y los invitó a pasar a la sala principal.Allí se encontraba Gala,
Leer más