Inicio / Romance / adrenalina de una noche / capitulo 18: una amor que debió permanecer en el pasado
capitulo 18: una amor que debió permanecer en el pasado

Las horas pasaron entre reuniones, llamadas y una intensa carga de trabajo.

Finalmente, llegó la hora de salida.

Alejandro salió rápidamente de la empresa, ya que debía encargarse de algunos asuntos relacionados con el tratamiento de quimioterapia de Gala.

Mientras tanto, Miranda terminó de recoger y organizar los últimos documentos sobre su escritorio. Estaba agotada y solo quería llegar a casa para descansar.

Sin embargo, justo cuando estaba a punto de irse, Emma volvió a acercarse a ella.

—Las cosas no se van a quedar así —dijo con

una mirada llena de molestia—.

No voy a permitir que una recién llegada me quite el ascenso que he construido durante años.

Miranda la miró con rabia, pero prefirió guardar silencio para evitar otra discusión.

Emma soltó una sonrisa arrogante antes de alejarse.

Minutos después, Miranda salió finalmente de la empresa.

Al llegar a casa, encontró a Thiago sentado en el sofá viendo televisión, mientras Candy se arreglaba para ir a trabajar al club.

—¡Mamá! —dijo Thiago emocionado al verla entrar.

Miranda sonrió cansadamente y besó la frente de su hijo.

—Hola, mi amor.

Luego caminó lentamente hacia su habitación para cambiarse de ropa y ponerse algo más cómodo.

Pero incluso mientras se cambiaba, su mente seguía llena de preocupaciones.

No era fácil trabajar todos los días con el hombre que había conocido aquella noche en el exclusivo club y fingir que nada había pasado.

Cada vez que Alejandro la miraba, sentía que podía descubrir la verdad en cualquier momento.

Y ahora también tenía que soportar la actitud de Emma, quien parecía decidida a hacerle la vida imposible.

Cansada, Miranda se recostó sobre la cama mientras intentaba ordenar sus pensamientos.

En ese momento, Candy entró a la habitación para despedirse antes de irse al trabajo.

Al verla tan seria, frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué pasó hoy? ¿Acaso Alejandro descubrió quién eras aquella noche?

Miranda negó rápidamente con la cabeza.

—No… no es eso.

Es una compañera de trabajo llamada Emma. Desde hoy comenzó a molestarme.

Además, tuve un día muy largo y pesado.

Candy rodó los ojos con fastidio.

—Mujeres como esa siempre aparecen cuando hay celos de por medio.

Miranda suspiró cansadamente.

—Yo no quiero problemas con nadie.

Candy se cruzó de brazos y la miró con firmeza.

—Pues deberías dejar de ser tan tranquila, Miranda. No puedes permitir que nadie te pase por encima.

Miranda levantó la mirada hacia su amiga.

—No quiero rebajarme a su nivel.

—No se trata de rebajarte —respondió Candy con una sonrisa astuta—.

Se trata de que seas más avispada y calculadora. No dejes que esa mujer te intimide.

Miranda guardó silencio, escuchando atentamente las palabras de su amiga.

Candy se acercó y le dio un pequeño abrazo antes de salir.

—Descansa un poco. Mañana será otro día.

Luego se despidió también de Thiago.

—Nos vemos mañana, pequeño.

—Adiós, Candy —respondió el niño desde la sala.

Cuando Candy salió del apartamento, Miranda volvió a quedarse sola con sus pensamientos.

Miró el techo de la habitación y cerró lentamente los ojos.

Pero, por más que intentaba descansar, la imagen de Alejandro Villarreal seguía apareciendo una y otra vez en su mente.

Miranda permaneció recostada sobre la cama mientras intentaba descansar, pero sus pensamientos seguían girando alrededor de Alejandro.

—¿Por qué pienso tanto en Alejandro?

—susurró para sí misma.

Sin darse cuenta, poco a poco estaba comenzando a enamorarse de él.

Aquello la asustaba.

Se levantó rápidamente de la cama y negó con la cabeza, intentando apartar esos sentimientos de su mente.

—No puedo seguir así… él es un hombre casado. Lo que pasó aquella noche quedó en el pasado.

Intentaba convencerse de ello, aunque su corazón comenzaba a traicionarla cada vez más.

En ese momento, Thiago entró corriendo a la habitación.

—¡Mamá, tengo hambre!

Miranda sonrió de inmediato al verlo.

—Está bien, pequeño. Vamos a prepararte algo rico.

Fue hasta la cocina y comenzó a cocinar la comida favorita de Thiago. Mientras esperaba que todo estuviera listo, el pequeño no dejaba de hablar sobre la mansión, el jardín y lo mucho que le había agradado Gala.

Miranda lo escuchaba con ternura, agradecida de tenerlo a su lado.

Minutos después, ambos se sentaron a la mesa para comer juntos.

Por un momento, todas las preocupaciones de Miranda parecieron desaparecer.

Después de cenar, Thiago insistió en ver una película antes de dormir. Miranda aceptó y ambos se acomodaron en el sofá bajo una manta.

El pequeño se acurrucó junto a ella mientras observaban la televisión.

Aquellos momentos eran los que más felicidad le daban a Miranda.

Mientras acariciaba suavemente el cabello de su hijo, Thiago levantó la mirada y sonrió.

—Mami… te amo.

El corazón de Miranda se llenó de alegría al escucharlo.

—Y yo te amo mucho más, hijo —respondió con una sonrisa llena de ternura.

Thiago bostezó lentamente y Miranda besó su frente con cariño.

—Ahora es hora de irnos a dormir. Mañana tengo trabajo y tú también debes descansar.

—Está bien, mami —respondió el pequeño, medio dormido.

Miranda lo tomó de la mano y lo llevó a su habitación. Después de acostarlo y arroparlo cuidadosamente, apagó la luz y se quedó observándolo durante unos segundos.

Verlo dormir siempre le daba paz.

Sin embargo, cuando regresó a su habitación, la tranquilidad volvió a desaparecer lentamente.

Porque, aunque intentaba negarlo, Alejandro Villarreal comenzaba a ocupar un lugar demasiado importante en sus pensamientos… y eso podía convertirse en un peligro para su corazón.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP