Llegó el día de la cena en la mansión Villarreal. Miranda estaba nerviosa por todo lo que podía suceder. Candy, al notar su inquietud, intentó calmarla.
—No puedes llegar tan nerviosa. Olvídate por un momento de lo que pasó aquella noche —le dijo con una sonrisa tranquilizadora.
Miranda la miró con gratitud.
—Gracias por todos estos años de amistad… y por estar aquí con nosotros.
Thiago, emocionado por la salida, corría de un lado a otro mientras esperaba. En ese momento, llegó el chófer por el