Elise entró en su departamento con pasos rápidos, todavía con el eco del miedo golpeándole el pecho. El silencio del lugar contrastaba brutalmente con el caos que había vivido hacía apenas unos minutos.La niñera la siguió detrás, con los ojos húmedos y la voz quebrada.—Lo siento mucho, señora Elise… de verdad… no sabía que esto iba a pasar así…Elise se detuvo un instante. Cerró los ojos. Respiró hondo.No quería escuchar culpa. No ahora.—No fue tu responsabilidad —dijo finalmente, con una voz más firme de lo que sentía—. Lo importante es que mi hija está bien.La niñera bajó la cabeza, aún temblorosa.Elise caminó hacia la habitación principal sin mirar atrás.Allí estaba la cuna.Su hija.Dormida parcialmente, moviéndose con suavidad, como si el mundo exterior no pudiera alcanzarla dentro de ese pequeño espacio de seguridad.Elise sintió cómo algo dentro de ella se aflojaba.El miedo no había desaparecido, pero se había transformado.En algo más pesado. Más profundo. Más doloroso
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