Elise entró en su departamento con pasos rápidos, todavía con el eco del miedo golpeándole el pecho. El silencio del lugar contrastaba brutalmente con el caos que había vivido hacía apenas unos minutos.
La niñera la siguió detrás, con los ojos húmedos y la voz quebrada.
—Lo siento mucho, señora Elise… de verdad… no sabía que esto iba a pasar así…
Elise se detuvo un instante. Cerró los ojos. Respiró hondo.
No quería escuchar culpa. No ahora.
—No fue tu responsabilidad —dijo finalmente, con una v