El día había comenzado demasiado temprano para Samyra.
Y demasiado silencioso para lo que estaba por venir.
El aeropuerto estaba lleno de movimiento, voces, maletas, pasos apresurados… pero dentro de ella todo era quietud tensa, como si el aire se hubiera vuelto más pesado de lo normal.
No había dormido bien.
No desde que el tratamiento de Omar fue aprobado.
No desde que entendió que ahora todo dependía de una sola firma.
De una sola familia.
A lo lejos, los vio.
Y el estómago se le cerró.
El ab