Samyra llegó al hospital sin aliento, corriendo por los pasillos con el corazón desbocado.
Apenas recordaba cómo había conducido hasta allí. Solo podía escuchar una frase repitiéndose una y otra vez en su mente:
«Omar está en peligro.»
Las puertas del área de cuidados intensivos se abrieron frente a ella. Al otro lado la esperaba Phillip, cuya expresión seria bastó para hacerle comprender que las noticias no eran buenas.
—Phillip... ¿qué pasó? —preguntó con la voz entrecortada.
El médico exhaló