—¿Qué es lo que quieres decir, Samyra?
La voz de Aníbal fue baja, pero firme.
No era una pregunta casual. Era una advertencia disfrazada de calma.
Samyra sintió cómo algo en su pecho se tensaba de inmediato.
Retrocedió un paso sin darse cuenta.
El impulso de hablar la traicionaba… pero el miedo la detuvo.
Miedo de decir demasiado. Miedo de abrir una puerta que no pudiera cerrar después.
Y, sobre todo, miedo de arrastrar a Elise a algo que ya no le pertenecía.
Tragó saliva.
Intentó recuperar el c