72. Donde el deseo toma forma.
La noche vuelve a instalarse con una calma que ya no engaña, porque aprendí a reconocer ese ritmo del hospital donde todo parece estable hasta que deja de serlo, y aun así hay algo distinto en mí mientras me quedo sentada junto a Sofi, observando la puerta de la habitación, sintiendo el cansancio en el cuerpo pero también esa corriente persistente que se activa cada vez que Adrián se mueve cerca, cada vez que su presencia entra en mi campo sin esfuerzo.Sofi se acomoda en la silla, más tranquila, con la atención puesta en su celular por primera vez en horas, como si necesitara distraerse un poco después de todo lo vivido, y eso me da un margen breve, un espacio donde la presión baja apenas, lo suficiente para que la mente vuelva a otras cosas que no desaparecieron, que siguen ahí, esperando.Adrián está apoyado contra la pared, a unos metros, revisando algo en su teléfono, y su postura mantiene esa firmeza relajada que lo define, como si incluso en un lugar como este encontrara una fo
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