74. Lo que queda cuando todo exige una respuesta.
El amanecer se instala con una luz pálida que entra por los ventanales del hospital y dibuja una claridad fría sobre el piso, marcando el inicio de un día que llega cargado de decisiones, y me encuentro sentada con la espalda recta, las manos entrelazadas sobre las piernas, sosteniendo la respiración de forma consciente mientras ordeno cada problema que apareció durante la madrugada, dándole a cada uno un lugar concreto para evitar que todo se mezcle y termine arrastrándome.
Sofi duerme recosta