77. El precio de sostenerlo todo.
El día empieza antes de que el cuerpo lo registre como descanso, porque la mente sigue activa desde la noche anterior, ordenando números, tiempos y decisiones con una precisión que no admite distracciones, y cuando abro los ojos, la primera sensación que aparece es esa urgencia concreta que ya tiene forma, que dejó de ser abstracta para convertirse en una cuenta clara que debo resolver antes de que el margen desaparezca.
Me levanto sin hacer ruido, cuidando de no despertar a Sofi que duerme en