El cielo en la manada estaba cada vez más rojo y el desespero entre los miembros cada vez era más creciente. El gran señor de la junta, Eldric, le pidió a Alfonso que diera una solución inmediata o los días de la manada estaban contados.La sala de juntas estaba repleta, no solo por los gammas, sino por los pocos habitantes que aun quedaban, se respiraba físico miedo, desespero, pero Alfonso parecía tranquilo.Eldric, resopló al verlo.—Gran Alfa, respondamos, ¿Qué haremos? Los días están contados, por favor.Alfonso tomó la mano de Dianni y la levantó con orgullo. Ante ese gesto, todos comenzaron a susurrar, sabían a la perfección los sentimientos de Alfonso por Lila y no entendían porque, ahora ella no estaba a su lado y si lo estaba Dianni.—Ella es nuestra salvación, la Diosa Luna me lo ha dicho en un sueño, tuve un presagio y debo casarme con Dianni. En cuanto eso suceda, toda la maldición que recae sobre nosotros desaparecerá.Entonces, todos abrieron los ojos sorprendidos, y lo
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