VICTORIA.Me doy una ducha rápida. El agua caliente me devuelve el cuerpo a la vida. Al salir, Valentina me entrega un pijama de algodón, que me queda un poco pequeño, porque soy un poco mas rellenita que ella, pero es cómodo.Cuando llego a la sala, veo a mi hermana poniéndose el abrigo.—Tengo turno doble en el supermercado —me dice, acomodándose la bufanda—. Llamé a la niñera para que no venga. Ya que estás aquí, me ahorro ese dinero. ¿No hay problema?—Ninguno. Ve tranquila, yo me encargo de Enzo.—Ya es tarde —añade Val, mirando el reloj de la pared—. Báñalo, acuéstalo y cuéntale un cuento. No se duerme si no le cuentas uno.Me da un beso rápido en la mejilla y sale del apartamento, cerrando la puerta con seguro.Me quedo a solas con mi sobrino. Enzo está sentado en la alfombra, rodeado de camiones de plástico.—Bueno, señorito —le digo, cruzándome de brazos—. Al agua.El niño protesta un poco, pero lo arrastro al baño. Entre risas y espuma, logro bañarlo y ponerle su pijama de s
Leer más