MAXIMILIANO.
Es nuestra última noche en este lugar antes de volver al ruido de Moscú. Estamos sentados frente a frente, con una botella de whisky a medio terminar sobre la mesita de noche. El ambiente es denso, cargado de una electricidad que me la tiene dura y sinceramente, ya no se que hacer con el deseo que tengo por esta mujer, porque me la he follado y necesito mas.
—Vamos a jugar a algo, Victoria —digo, dejando el vaso sobre la madera con un golpe seco—. Verdad o reto. Sin adornos, sin li